Guía para añejar un vino

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En la bodega de un coleccionista se pueden encontrar una gran variedad de botellas, desde jóvenes para consumir al poco tiempo de la cosecha, hasta algunas polvorientas que mejoran con el paso del tiempo.

Son varios los vinos que mejoran con los años, los Cabernet Sauvignon pueden ser suaves y mejorar en un lapso de tiempo de 10 a 15 años, un Pinot Noir y Zinfandel se mantendrán bien por entre 5 y 10 años después de la fecha de la vendimia. Los vinos blancos, en cambio, se debe consumir dentro de los dos o tres años.

¿Por qué se debe guardar un vino tinto y no un blanco? bueno, la respuesta está en los taninos. Los vinos tintos tienen compuestos tánicos, que se encuentran en las pieles y semillas de uvas. Los taninos permiten que el proceso de oxidación sea lento, lo que permite un mayor potencial de envejecimiento.

La extracción de los taninos es crucial para la elaboración del vino tiento y ocurre cuando el zumo de uva se fermenta junto con las pieles ricas en taninos. En el vino blanco, el jugo de las uvas se fermenta sin las pieles de las uvas, por lo tanto no tienen taninos y color.

Para poder obtener los mejores resultados al añejar un vino se debe almacenar las botellas adecuadamente.

El clima ideal para el vino es fresco, húmedo y oscuro, como una cueva o en su defecto, un sótano. Cuanto más lentamente envejece el vino más complejos serán los sabores del mismo.

La temperatura estable es importante para evitar las variaciones del vino empujando y tirando del corcho y permitiendo que más oxígeno entre en la botella.

Las botellas de gran tamaño, tipo mágnum permiten que el proceso de envejecimiento sea aún más lento.

Para elegir el vino a añejar se debe estudiar un poco, consultar a especialistas y comprar más de uno, para poder abrir una botella a los años y poder apreciar cómo está evolucionando.

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