Cómo hacer aguardiente casero

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Enviado por: Pablo Fernandez

En general, se entiende que el aguardiente es una bebida de alta graduación alcohólica (entre 29% y 60%) obtenida de la fermentación y luego la destilación de frutas o vegetales, una mezcla de los dos, zumos hechos a partir de ellos o incluso de otras bebidas alcohólicas, aunque en muchos países no se acepta la definición de aguardiente para bebidas obtenidas de materias primas ya tratadas o con contenido alcohólico.

Por este motivo, se ha extendido la distinción entre aguardiente simple y  aguardiente compuesto: el primero designa al obtenido de materias primas sin tratar, que mantiene el sabor y el aroma de sus ingredientes originales (estos son los más comunes y conocidos; incluyen el ron, obtenido de la caña de azúcar; el whisky, obtenido de granos o cereales; y el tequila, obtenido del agave azul), y el segundo designa al aguardiente obtenido de ingredientes ya con contenido alcohólico como por ejemplo de vino (brandy) o de sidra.

Elaboración en casa

Para hacer un aguardiente casero, primero tenemos que definir cuál será la materia prima que utilizaremos. En este caso vamos a suponer que haremos aguardiente de vino, o brandy, ya que es la manera más fácil de comenzar, simplemente consiguiendo una botella de vino tinto, blanco o rosado. 

La parte más compleja de este proceso es el destilado, para lo cual se necesita un alambique, así que a continuación les dejamos un video para que puedan construir también uno muy fácilmente en casa:

El proceso consiste en ubicar el vino elegido en la olla a presión, que luego será trasladado a través del alambre de cobre al condensador y saldrá destilado y frío como aguardiente por la manguera hacia el recipiente que hayas dispuesto para tal fin. 

Añejarlo no es completamente necesario, ya que el vino utilizado en la elaboración ya ha sido añejado, pero de todas maneras es una opción, y si se decide aplicarla brindará un nuevo sabor al aguardiente. Para el añejamiento se pueden utilizar botellas de vino vacías, sacarle la etiqueta y esterilizarlas, y luego dejar el aguardiente en las botellas selladas con corchos nuevos y almacenadas en un lugar oscuro y fresco durante un tiempo entre 3 meses y 3 años.

Finalmente, sólo resta disfrutar de una bebida muy distinguida como el brandy, con el valor distintivo de lo hecho con las propias manos, y que no tendrá nada que envidiarle al producido profesional y comercialmente.

La elaboración parece un proceso muy simple, así que si intentan esto en casa pueden dejarnos en la sección de comentarios qué tal les resultó. 

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